SANTIAGO INERTE

FINAL SIN FIN

UNA VIDA, UN DESTINO



Pasaban las horas y él seguía allí, en esa cama. Pasaban los días, pasaban semanas, quién imaginaría poder vivir algo semejante? Su vida pasando  y él allí en esa cama, inmóvil. Ojalá la mente hubiese permanecido de la misma manera, pero no era así. Ella sí divagaba, lloraba por dentro y no acertaba a pensar por qué tanto y tanto. A veces se preguntaba qué había hecho para estar así, con esa soledad infinita y ese dolor inenarrable. Y ni siquiera lo podía expresar! Cuando aún pudo hablar sobre su estado, nadie le hizo caso. Nadie fue sensible a su condición ni física ni moral. Sí, porque el cuerpo se va deteriorando pero el alma sigue por ese viaje hacia la luz, pero el túnel por el que debe pasar antes parece ser un mundo sin fin.


Años atrás corría, reía y también era capaz de ser lo suficientemente indiferente a casos como el suyo. Y vaya que tuvo varios, y muy cercanos! Pensaba "cada quién su vida" "cada quién con sus problemas" "la vida tiene demasiados problemas para que uno se busque complicaciones ajenas así, gratuitamente".


Hay quien lo ama, sí. Tiene unos padres y una hermana. Siempre vieron su forma de vivir, sólo para él. Pensando en las diversiones, en fiestas, en alcohol. Las mujeres eran para él un objeto de deseo, y a quien le entregó todo de sí por un verdadero y profundo amor, llegó a dejarla porque se convertía en un problema. Él no quería compromisos, él no quería complicaciones. Era joven (42). Sólo quería vivir y disfrutar. Ya había estado casado muy jovencito y no le gustó esa vida, cuando logró su libertad se sumió en ese vacío pensando que era la miel de la vida. 


Antes del accidente, su familia pensaba que aún podía cambiar, sentar cabeza, tener una vida plena. Si algo le decían, sólo sonreía y volteaba diciendo "mañana nos vemos'. Sí, una fiesta más. Más vacío, pensando que esa vida era muy buena.


No hubo tiempo de más. No. De interiorizar, de un análisis, de rectificar. Pero, lo hubiera hecho? No lo sabemos. No es el primer caso, ni será el último, en el que está clara la lección de vida. Sin embargo, él hubiese sido consciente de todo de haber tenido la oportunidad de reflexionar?


No hay qué ser una malísima persona, ni un delincuente ni un capo ni un depravado, para desperdiciar así una existencia. Y suele suceder que la lección la aprendemos quienes somos simplemente testigos de algo así. Ah! Pero de momento, este final no tiene fin porque tampoco tuvo tiempo de tomar decisiones.  Y así, queda en su cama solamente esperando y esperando.



Santiago, la luz llegará. No somos indiferentes ante tu dolor. Todo pasará. Aún Dios quiere entrar en tu corazón. 


Paz, Santiago. 


                  Paz










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