JESUCRISTO!



Por Él vivo.  

Es este el desnudo de mi alma.  





La verdad es que mi vida sin Él, no tendría el menor sentido.  Él es mi razón, mi motor y sobre todo es MI VERDAD.  Camina a mi lado por el día, es lo primero que pienso al despertar y lo último al acostarme.  Platico con Él sin cesar en todos los momentos y en todas las circunstancias.  Él es AMIGO QUE NUNCA FALLA.  Me consta que Él es el camino, la verdad y la vida.

Debo decir que RESPETO PROFUNDAMENTE CUALQUIER CREENCIA, RESPETO A TODO EL MUNDO, A CADA SER HUMANO SIN JUZGAR NI CRITICAR, SIMPLEMENTE    R E S P E TO     A B S O L U TO, de la misma manera que espero lo mismo para mí.                                                        


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No puedo yo decir que "me encontraba en un abismo profundo y obscuro, que  no tenía salida, que estaba manchada por una vida de suciedad y asco, que cuando estaba a punto de sucumbir Él llegó a salvarme por medio de la PALABRA".    No, no es ese mi caso.  No significa tampoco que no haya yo sufrido, pero no es mi caso.  Me bautizaron dentro de la Iglesia Católica y desde allí, desde muy temprana edad, lo conocí.  Uy pero... cuidado!  Me hablaron de un Dios rígido, malo, castigador, a veces hasta vengativo, al que yo (como muchos pequeños que tomábamos clase de catecismo en ese tiempo) le teníamos un gran temor. "El santo temor de Dios".  Bueno, ahora resulta que esta frase tiene sus connotaciones y que no es que haya qué temerle a Dios, que es solamente una alarma si es que hemos perdido el buen camino, pero nosotros (yo)   tenía mucho miedo, me  hacían clasificar mis pecados, si no los confesaba el día domingo, sería entonces un sacrilegio y si moría en ese momento me quemaría en llamas eternas en el infierno.  Y bueno, así transcurrió mi infancia.  Pero Dios tenía algo que me llamaba, y al mismo tiempo algo que no me permitía hablarle si es que sentía que algo no muy bueno había hecho. 
Si sentía que iba errando el camino, al dormirme sólo miraba el cuadro de la Última Cena sin decirle nada, pero sabía, vaya que sabía!  que Él me amaba. 
Yo no tengo estudios bíblicos ni teológicos, por lo que no participo en disertaciones de ningún tipo.  Y esto que estoy confesando en estos momentos es únicamente MI FE.  La FE que me mueve y da vida. Y digo que "estoy confesando" porque antes jamás dije nada de esto, solamente lo sabía mi gente más cercana o "se me salía", así nomás, como algo que nos entusiasma, nos llena de gozo y no podemos ocultar.  Pero era realmente cobarde. Sí, era cobarde, cobardía de la que me deshago en este momento para poder expresar libremente esta alegría con la que vivo. Y esa cobardía se basa en el hecho de que no me gusta discutir, de que hay ciertos temas de los que jamás se debe hablar porque nunca llevan a uno a nada y solamente a tener disgustos, y a veces muy serios, con las personas que nos rodean.  Además, qué linda que es la gente para juzgar y criticar.  Comienzan inmediatamente los juicios de valor, los adjetivos y las "etiquetas".  "Si tú crees tanto en Dios, entonces..."   "Si tu FE es tan grande, entonces..." Y francamente, qué pereza me dan todas estas cosas.  Entonces, lo vivo desde mi interior.  Pero hoy ha sido diferente, NO PUEDO SEGUIR CALLANDO!


Con el paso de los años, un buen día supe que podía hablarle sin temor,  que nadie conocía mi historia mejor que Él, que me amaba con todo y por todo y que me lleva tatuada en la palma de su mano. Y sí, fue un inmenso dolor que me acercó a esta felicidad.   Se dice fácil, verdad? Pues es absolutamente grandioso y maravilloso.  Que no tengo ni qué descolgar un teléfono para decirle todo cuanto siento, que ni los labios necesito mover si es que no quiero hablar, que conoce lo más íntimo de mi ser y que sabe lo que voy a decirle aún antes de que lo haya hecho.  Que me conoce como nadie.  Un día, alguien dijo que un hombre comenzó a reír sin poderse controlar al saber, reconocer, creer y entender que Dios lo amaba. ES QUE DIOS ME AMA, DIOS ME AMAAAAA JAJAJAJAJAJAJAJA DIOS ME AMAAAAAAAAAAAA!!!


Y sí, es realmente asombroso y maravilloso.  Con cuánta frecuencia los humanos nos quejamos de falta de amor, cuando resulta que tenemos a quien nos creó y nos ama sin distingos, simplemente porque somos su hijos.  Quien a Dios tiene, nada le falta.  Sólo Dios basta (Santa Teresa de Jesús).  


No me maten mis amigos católicos por no haber entrado en una Iglesia hace no sé cuánto tiempo.  Aunque puedo hacerlo, no pasa nada.  Incluso me recuerda ese misticismo que me alimentaba en mis ayeres.  Pero para hablar con Jesús no necesito más que mirar en mi interior.  O ver un árbol, o cualquier cosa de la Creación que tengo tan al alcance de mi mano  (COMO TODOS NOSOTROS!) y a veces no nos damos cuenta.  Dios pinta paisajes maravillosos o situaciones maravillosas enfrente de nosotros que no solemos ver o no solemos valorar.  Las cosas sencillas de la vida, cualquier manifestación de VIDA que no valoramos y que ahora muchos (no todos los que me encantaría) pero muchos, valoran porque con esta pandemia decimos "éramos felíces, pero no lo sabíamos".  

No significa que la vida sea un jardín de rosas, porque el Paraíso prometido aún nos falta alcanzar. No quiere decir que no haya sufrimiento ni dolor ni tampoco que esta vida sea un "valle de lágrimas".  Hay de todo: bueno y malo. No quiere decir que a veces estemos hartos de no encontrar una salida y no digamos "BASTA!" o tomemos actitudes o palabras que contradigan nuestro amor por Él.  Si lo busco, si estoy a Su lado es porque soy absolutamente IMPERFECTA, si busco el camino no es porque quiero ser santa, simplemente quiero ser humana. Y aprender y aprender cada día.  Tantas cosas que nos falta por saber sin importar la edad que tengamos!  Las pequeñísimas e INMENSAS cosas que nos enseña un niño inocente, o un animalito.  Sí, de los animalitos tenemos tanto y tanto qué aprender! Y junto a él, todo es mejor y más sencillo.  CUANDO ESTOY CON ÉL Y EN ÉL, ES UNA DEGUSTACIÓN DEL CIELO. 


Dios es amor. 

                        Jesucristo es el camino, la verdad y la vida.


  Es mi amigo, mi compañero y mi guía.


                                                               Amigo que nunca falla! Mi razón de vivir. 


 MI GRAN AMOR! 


                                          Mi gozo en la tristeza, mi luz en la oscuridad, mi amigo en la soledad.  


En Él hay LIBERTAD Y PAZ. 



Gracias Señor Jesús por enseñarme.  Por favor, haz que te ame cada vez más.  Mientras más te conozco, más te amo.  Nunca permitas que me aparte de ti. 


Gracias Jesús!                                  GRACIAS!                            GRACIAS SEÑOR JESÚS!





                                                           








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