UN SUEÑO

Cuántos sueños! Cuántas experiencias vividas a través de ellos! Cuánto nos revelan de casos aparentemente tan pasados y nos dicen: "revive", "no ha muerto!" "no se ha ido del todo!" o... arrinconado más adentro aún. Ay! 






                    **************


María guardaba una por una todas las cosas, todas las que una vez utilizó, muchas de ellas ya ni siquiera recordaba que estaban allí. 


Comenzaba a obscurecer y esa limpieza, ese arreglo parecía no tener fin. Surgía una cosa, sorpresa! Otra, y otra más. 


Ya estaba casi lista para salir de ese lugar de tantos años. De tanta vida derramada, de tantas pisadas, de tantas huellas. Alineada, perfumada como le gustaba. (Los perfumes eran esencias evocadoras indispensables, irreemplazables, dulces y tiernos). 

Un conjunto de sentimientos encontrados y golpecillos como latidos invadían su espíritu. Eso era lo verdaderamente importante: latir, aunque doliera.


Y así iban pasando las horas hasta que todo era obscuridad y sólo la luz artificial dejaba ver qué había más cosas allí. Objetos, objetos empolvados y olvidados ocupando un espacio. Si María más se hubiese afanado, más cosas hubiese tenido qué quitar de allí, porque la acumulación de objetos en la vida muchas veces se convierte en un acto inconsciente y mecánico, involuntario y estúpido cuando analizamos que todo eso, al final, no vale. Parecía una "cachetada cariñosa" de la vida recordando que nada se termina del todo. Y cuando el final se acercaba, ese corazón latía más fuerte y supuraba una especie de sal granulada, como un augurio de que aquello que esperaba no sería grato. Y así seguía pasando el tiempo, infinito. Y de la misma manera volvía a preguntarse "qué es esto, qué hace esto otro aquí, debería tirarse en un símil de lo que había qué hacer con esos asuntos inacabados de la vida misma. 


Y llegó el momento en que ese corazón palpitó más fuerte aún cuando él apareció. Pero se iba, pero desaparecía cuando aún no acababa de llegar, cuando aún su figura no se dibujaba en su totalidad, después de tanta y tanta espera!!! Fue dolor, fue amargura. Habían pasado muchos años y la desazón que le producía este ser aberrante y egoísta era mayor, aún mayor que años atrás por ser el final de la vida. Soledad, lejanía, ausencia, olvido, indiferencia, impotencia. No había lugar para nada más. 


Fueron segundos, instantes eternos que se fueron y se quedaron. Y María se decía palabras sin forma alguna, como disfrazadas de espíritus buenos que le decían que eso NO debía ser. Pero ella eligió eso, a convertirse en una piedra. 






Y   d e s p e r t ó. 

      Y no lo podía creer. 

Y despertó. 

                  Y no acababa de reaccionar...


Y bueno, se dio cuenta de que sigue viva, y de que la vida sigue.


NUNCA MATES TUS EMOCIONES, QUE AL CABO ESO ERES TÚ. NO RECHACES TU ESENCIA, PERO 

SÁLVATE!!!


              GRACIAS, DIOS. 









Comentarios

  1. Y si no, siempre nos quedará el vicio solitario o recurrir a la cuchilla oxidada y el agua tibia.

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