HOY NO PUEDO ESCRIBIR

Hoy me embriaga el dolor, hoy tengo la necesidad de hablar contigo, de pensar contigo. Hoy la muerte me tocó de cerca, se llevó a gente cercana, lastimó a gente que me importa.  ¿Cómo es que ha sucedido todo esto?  ¿Cómo fue así, tan de golpe, tan de prisa, tan sin avisar?








Me quedé paralizada, totalmente en shock.  Fue la primera mala noticia, alguien que habrá de morir enmedio de sufrimiento.  Claro, no será el primero, tampoco será el último.  Al día siguiente todo parecía ir "normal", y vienen dos muertes.  Una de ellas, totalmente inesperada. Sorpresiva.  Así es, LA MUERTE SIEMPRE NOS SORPRENDE. Porque yo "jugaba" a "estar preparada", "jugaba" a no sorprenderme más de lo medianamente natural.  Bueno bueno, eso quizá es muy pretencioso. Digamos que deseaba y creía tener SERENIDAD suficiente para afrontar las cosas.  Pero la naturaleza de estos acontecimientos y el ver que a diario estamos sufriendo más y más pérdidas, de pronto no pude más y quedé paralizada.  

Veamos: la muerte es parte de la vida, es natural.  Es lo único que tenemos seguro, es lo que... bla bla bla, siempre disertamos acerca del tema llegando a las mismas conclusiones.  Sin embargo, lo solemos olvidar. 

Y nada qué ver con el Covid.  Sucede que antes de esta pandemia, la muerte ya existía.  Y que durante la pandemia, la gente sigue muriendo de muchas otras causas, como sucede, ha sucedido y sucederá por siempre mientras el mundo sea mundo.  Y no es solamente la pandemia la que nos debe poner a reflexionar (aunque en muchos casos sí lo ha hecho y ha sido para bien: gente que se ha reinventado, que ha recapitulado su vida. Nos estamos acostumbrando a una nueva manera de ver la vida en general).  Pero SIEMPRE, siempre han ocurrido cosas muy cercanas a nosotros, otras no tanto, que nos hacen recapacitar.  Bueno, en teoría DEBERÍAN hacernos recapacitar en todo lo que nos circunda.  Y mucho más que en cosas materiales, en lo que representa la vida para nosotros y lo que esperamos de ella y  SOBRE TODO, lo que queremos aportarle.  Y el punto fundamental:  LA FRAGILIDAD DE LA VIDA! 

Bueno, hoy olvidé todo y solamente sentí el dolor.  Ver a alguien sufriendo lo indecible por la pérdida que sufrió y sentirme totalmente impotente ante esto, querer como con una varita mágica aliviar su pena, de pronto volver al ayer y pensar que nada había pasado. De pronto no solamente la vida fue frágil para mí, de pronto yo fui la más frágil del mundo. En dónde quedaron entonces todas mis ideas, toda mi fuerza, todas mis ganas de VIVIR así, como siempre digo, etc.?  Nada, todo se fue a no sé dónde.  Todo se borró y simplemente me sentí frágil y con un gran dolor.  

Por eso es que no pude escribir.  Sí, porque no era esto lo que tenía pensado.  Este no era un tema, ¡esto es el diario vivir!.  Nada, estaba bloqueada, en shock.  Pero recordé ese pedacito de una de mis canciones favoritas:  "SÓLO LE PIDO A DIOS, QUE EL DOLOR NO ME SEA INDIFERENTE". 

Hay qué reconocer también que si la vida de por sí nos da sorpresas, este año ha sido especial, demasiado especial.  Y hemos visto a mucha gente perder a sus seres queridos, más de lo que sucede normalmente, sin pandemia.  Entonces, hice corto circuito.        

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Cuando era chiquita, ya solía ponerme a pensar mucho, mucho.  Meditaba, analizaba acontecimientos, me hacía montones de preguntas.  Ya un poco más grande, había algo que me daba auténtico TERROR: solamente el "imaginar" que pudiese llegar al final de mis días y no darme cuenta de que había vivido, de que había tenido vida, de que estuve viva y no lo sabía! Por eso mi blog se llama  VIVIENDO... viviendo.

Yo creo y sinceramente espero que no nos sucede lo que a Borges, sí, Jorge Luis Borges, cuando a más de 80 años escribió sobre todo lo que le hubiese gustado hacer.  Eriza la piel!  Lo mismo que hizo Gabriel García Márquez.  Es ahora en las redes como en todas partes que se reflexiona tanto sobre esto, que creo, deseo, DESEO! y pienso que puede despertar conciencias y en verdad podamos VIVIR todo lo que nos toca, bueno y malo, a plenitud.  Ya, ya me voy calmando y dándome cuenta de que estoy que me ha sucedido, es PARTE DE LA VIDA.  Caer en shock, quedar paralizada.  Sí, todo esto también es parte de la vida.  Que cada vez me acostumbro  (qué ironía, no... no es la palabra correcta, uno nunca se acostumbra a ciertas cosas).  Bueno, digamos que me "percato" de que esto seguirá sucediendo mientras yo tenga vida.  Sí, porque todo esto se desarrolló en mi interior.  Me dejé llevar por acontecimientos naturales.  No renegué, tampoco me quejé.  Sería quejarme de la vida, que con todos sus dolores tiene maravillas increíbles.

Lo que en verdad deseo, y lo deseo con todas las ganas y con todas las fuerzas de que soy capaz, con todo el amor que puedo albergar, con todo mi ser, es que no olvidemos JAMÁS que la vida NO la tenemos comprada, que debemos VIVIR cada segundo sin pensar en el que sigue.  Porque ¡es el único que tenemos, el momento actual!  Mi hermano salió a la calle a las 11 de una mañana de neblina y a la 1 de la tarde, ya había fallecido.  Y con todo mi dolor, hubo paz. Sí, paz al darme cuenta de que le tocaba, que era lo que Dios quería para él.  Que vivamos la realidad A DIARIO, al instante.  Que no nos vayamos a la cama con enojo ni resentimiento, pudiera ser nuestro último momento.  Y esto no es pensar en fatalidades ni ser pesimista, es todo lo contrario.  A mí me ha ayudado a VIVIR precisamente saber esto que estoy diciendo ahora.  Saber que al ratito pudiera no estar aquí.  El que se siente eterno y no reflexiona en la verdad y la realidad tal cual son, sufre de una manera inenarrable.  Porque NO está viviendo!  Porque está dejando pasar momentos que son ORO.  Sí, nuestro tiempo es ORO.  Nuestra salud también lo es. Quien tenga salud, ya tiene para dar gracias a Dios de rodillas.  


Inevitablemente, siempre y por fortuna, busco el lado positivo de cualquiera de las situaciones que se pueden presentar.  Si me descubro pensando en "negativo", en automático paso a buscar el lado positivo.  Porque lo hay!  Siempre lo hay.  Y en verdad que se puede sacar y encontrar por más malas que parezcan las cosas.  

Miguelito me dijo, al preguntarle qué pasaría, qué cambiaría después de la pandemia:  "los malos serán más malos y los buenos, más buenos".  Pues yo creo, quiero, necesito creer que puede ser una época en que recapitulemos.  Una chica que inició un blog de marketing y que está teniendo mucho éxito (tanto que ya ha iniciado el segundo), me dijo  "esta pandemia ha dado paso a cosas nuevas en mi vida".


Oro por las personas queridas que partieron, sé que están en un sensacional lugar.  Oro por sus familiares, por su PAZ y porque llegue LUZ a sus vidas.  Confío plenamente en que así será.  Lo viví con  la muerte de mi hermano: mucho dolor, sí.  No hay día en que no lo piense. Se aprende a vivir con las ausencias, mas no se les olvida jamás. 

Doy paso a vivir esto que está tocando con amor infinito.  Mirando para adentro,  resurgiendo. Estoy con el alma con los deudos, sabiendo que tienen qué vivir el duelo, es así. No hay otra forma.  Y deseo, por encima de todo, que llenemos nuestras vidas de un amor que crezca cada día con y en la certeza de que de aquí, nada nos habremos de llevar MÁS QUE EL AMOR que hayamos dado, MÁS QUE EL AMOR que hayamos recibido.  

A VIVIR EN AMOR, CON AMOR Y POR AMOR. 





Dejo a continuación unos enlaces de otros artículos que pudieran relacionarse con lo que aquí he sacado del alma. Un inmenso abrazo en amor. 



Aquí, comienzo la despedida de mi mami, mi viejecita.





La partida de papá







El que da sentido a absolutamente TODO. 






 











Comentarios

  1. Te acompaño en el sentimiento Maty, la muerte siempre es triste y mas cuando nos toca cerca. Muchos besos y ojalá pudiera darte un fuerte abrazo.

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