MANUAL PARA AUTOAMAR

Todos tenemos prioridades. Pero es mejor que sean muy conscientes, muy presentes en tu mente y no mecánicas, así como un manual.

 Es maravilloso el mundo de los Ángeles, de los Arcángeles. Están contigo dondequiera que vayas, mientras estás viviendo.  Ah pero, eso sí: necesitas darles permiso para entrar en tu vida. No hay precisamente un manual para ello. Tú, tienes un ángel que te cuida, te enseña a autoamarte, te protege, te acompaña y está contigo siempre. Pero debes invocarlo. No hablo de religión, los ángeles existen en todas las religiones. Este mágico mundo celestial es divino, sencillamente divino. 

       Anastasia camina sola, vive                                    tristeza




Y así, Anastasia había creado un lazo con su ángel, un lazo cálido y tierno. Desde la primera vez que lo invocó y  pensó en Ángel (su ángel, ella lo nombró así) y al iniciar esta relación, su mundo se tornó más transparente. 



Qué te pasa? Qué te duele? Por qué te duele tanto? Qué puedo hacer por ti? Quién te lastimó de esa manera?


"Fue él. Él, que me hirió una vez más. Él que me lastimó hasta lo más hondo. Me lastimó. Físicamente no, no sería capaz. Pero me dijo las cosas más dolorosas que jamás imaginé escuchar. Al final, me dejó hablando sola. Ahí, solita, cuando sentí que me rompía por dentro, cuando no entendía cómo iba a poder sobrevivir después de aquello. Fue él otra vez Ángel, fue él, fue él... 

(Sollozando salían unos leves quejidos que se sabían arropados, pero le dolían. Sí, le dolían).


Anastasia, verás que estoy pendiente, veo que caminas y caminas por un rumbo que en otro tiempo te hubiese dado temor por la zona, por la obscuridad, porque la lluvia a pesar de su belleza le da al ambiente un halo de misterio que puede provocar un escalofrío, temes a tu paso encontrar algo más que tus nostalgias y al mismo tiempo no puedes evitar esa confrontación con tus emociones y sensaciones y, aún estando en contacto irremediable con un momento tan especial, te olvidas un poquito de que corres peligro, te olvidas un poquito de cuidar tu integridad. Arriesgas. Vale la pena? 






La verdad que no me he puesto a pensar si vale o no la pena, vamos... Ni siquiera me lo he planteado. Simplemente doy rienda suelta a esto que tengo y así lo manifiesto. A esto que vivo, y así lo vivo. Qué bueno que estás tú para cuidarme! Porque sabes? No siento temor. Será por eso. Sí, quizá sea por eso. Mira hasta qué punto es mi confianza, Ángel. 


Pero Anastasia, en esta ocasión no me invocaste pero es verdad, es tanta nuestra compenetración que aquí estamos.  Quieres contarme algo más?



Sí, claro que sí. Quisiera preguntarte, o que alguien me respondiera, por qué las cosas son así de injustas. Por qué alguien a quien tanto amas puede herirte, no me parece, yo no sé lo haría jamás, sencillamente no me cabe en la cabeza.


Ah ah! Además, vi la maldad de un ser nauseabundo hacia un perrito. Tú sabes que amo a los animales. Y nada pude hacer, la distancia no me lo permitía. Bueno, casi puedo decirte que esto me dolió más aún. Yo, puedo defenderme. Pero ese ser, esa vida inocente? ¡No! 


Ah bueno, ¿y quieres todavía saber más? Día redondo. En una marcha de esas mujeres que se enorgullecen de enarbolar la bandera del feminismo, pero que con ello caen en excesos, maltrataron a una mujer policía cuyo trabajo era justamente poner orden. Qué desatino, qué incongruencia! Has visto? No no, no es posible ver tanto y permanecer como si nada. No puedo darme el lujo de verlo y así, ya, nomás, como si no hubiese visto nada. Ahhhh qué impotencia tan grande, Ángel. 


Anastasia, mi niña... Te das cuenta cómo de pronto lo que él te ha hecho ha pasado a segundo término? Existen otros mundos, y cada uno tiene lo suyo. Qué bueno que pienses en ellos, que te hagan sentir! Pero dáte cuenta de qué está en tus manos remediar y qué no. Piensa en la mujer maltratada, mándale LUZ. Piensa en ese perrito, MÁNDALE LUZ Y AMOR. Que no sirve de nada? Sirve más de lo que crees. Y en cuanto a ti, sé bien que vas a comprender que no fue él, querida. No fue él. 


Mira bien, ahora sí que te toca hacer tu parte. 


Tómate, mímate, ámate y entrégate a ti. Lo mereces! Nadie más que tú merece ser amado por ti! La sensibilidad al tacto de tu piel con tu propia piel es SENTIRTE y QUERERTE. 


En el fondo de tu ser, donde habita esa esencia de la que emanan tus emociones, tan tuyas y por eso mismo tan únicas e irrepetibles, está la creación que tú hagas de tu vida. Nadie más responsable de ella que tú! Nadie con más derecho, nadie más dueño, nadie más capaz y nadie más dotado para dar vida  a la vida tuya.  


Tócate, descúbrete! Busca en ti tus propias razones, aunque de momento las respuestas no aparezcan claras y nítidas como quisieras. Da una caricia a tu rostro, consiente y mima tu propio respirar. Analízalo, obsérvalo. Significa el milagro de la vida. Significa LA VIDA misma! Abrázate con ternura, sólo te tienes a ti. Primordialmente te tienes a ti. Sabes que te tienes a ti? Sabes que si tienes razones para amar a los demás, mucho más fuertes son las que tienes para amarte a ti?  Si te amas, te sobrará amor para repartir. Es como una fuente mágica e inagotable, el amor se multiplica. 


Toca tu mano derecha con la izquierda y viceversa. Qué sientes? No te imaginas que por allí circula parte de la sangre que recorre tu cuerpo entero? Que late, que tiene vida. 


Al tocar tu pecho como haces siempre en señal de buscar tu corazón, siente su latido. Tu latido, el único elemental para tu vida. Amas a ese hombre?  Tu amor será mejor y más grande si comienzas contigo. 


Vive tu propia sensualidad, ya que no necesitas, no precisas a nadie para eso. Te bastas tú! Tenerte a ti lo es todo, así como perderte sería doloroso. Recuerda que no te encontraste a ti misma de la noche a la mañana. Por eso, siente tu propia piel, acaricia a la Anastasia que hoy está dolida. Bésala! Puedes hacerlo. Así como en esta pandemia que le ha tocado vivir a tu Mundo no permite el acercamiento físico con otras personas, dáte cariño a ti misma! Verás cómo vibras al saber que el sentido del tacto hace efecto cuando toques tu cuello, tus manos, tu rostro. 


Y mira, he de abrazarte también. Un día, cuando la gente vuelva a tocarse, vuelva a abrazar y a besar, estaré allí. No sabrás en el cuerpo de quién, pero estaré allí y tú vas a saberlo porque al abrazarte sentirás mi aliento. 


No mi niña, no era "él". Era que por unos momentos te olvidaste de ti. No descuides a Anastasia... No lo hagas, no lo hagas nunca. 


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Comentarios

  1. Siempre consigues emocionar. Todos deberíamos tener un manual para autoamarnos un poco más. Besos

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  2. Nunca tenemos que olvidarnos de nosotros mismos, si lo hacemos, el mundo se nos puede derrumbar. Y es bueno saber, que a pesar de todo, nunca estamos solos, siempre hay alguien, al otro lado, que nos cuida y orienta si se lo pedimos.

    Una entrada preciosa, con este relato como ejemplo.
    Feliz resto de semana.

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  3. Muchas veces se nos olvida amarnos a nosotros mismos, sobre todo cuando estamos al cuidado de otros y parece que falta tiempo para todo. Es difícil muchas veces hacerse un hueco... Gracias por tu entrada, me ha gustado mucho

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