MARTHA Y SUS AMORES CLANDESTINOS



"Te abrí mi corazón nuevamente, y lo volviste a lastimar..."








Tu principal rol:. SER HUMANO. 



    ¿Qué valor le damos al amor en nuestra vida? Pensamos acaso que el amor tiene muchísimas posibilidades, o lo relacionamos solamente con relaciones de pareja, con y por sexo? ¿Qué queremos para nuestra vida? Lo pensamos, o vivimos dejándonos llevar por la corriente?


El precio a pagar es una terrible y recalcitrante soledad. ¡Cuidado! 

Nada más triste que el autoengaño,  sería... Morir en vida, la nada, vacío sin remedio. 






Aquí, lo que a Martha sucedió.  



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Martha nació en una familia como cualquiera, pudiéramos llamar "normal". Desde temprana edad se sintió atraída por el sexo opuesto y creyó a ciencia cierta que su realización sería plena junto a un hombre. Incluso, soñaba con sus relaciones íntimas. Liberada absolutamente de prejuicios y tabúes, veía y sentía el sexo de una manera totalmente natural. Bueno, en exceso, era algo así como el ir a tomar un helado o cualquier otra actividad como "pasear al perrito". 


~Cuidemos y respetemos a nuestro cuerpo, es el templo que Dios nos regaló para esta función de la vida.~


Martha sentía que no estaba completa sin un hombre, y comenzó su vida sexual a muy temprana edad tomándolo como lo más normal de este mundo. Y quizá sí, así debiera serlo en todos los casos. Ella se sentía totalmente libre y sin tapujos. No la detuvieron ni las enfermedades de transmisión sexual que adquirió. "De algo me tengo qué morir", decía. 





En pocas palabras, Martha tenía sexo, pero no tenía amor. Pensaba que vivir así era "vivir", que "privarse" de aquello tan natural es "desperdiciarse a sí misma". "Dále al cuerpo lo que pida", decía soltando sonoras carcajadas.  Cuántas veces sucede esto en la vida, tener una prioridad que no llena, no satisface, no colma y no deja nada. En muchas ocasiones, por desgracia, el ser humano -a veces- se queda en la superficie sin ahondar en sus potencialidades como persona. Esas, esas que elevan hasta lo más alto, esas que embriagan los sentidos y constituyen lo único que nos llevaremos de este mundo: UNA VIDA ESPIRITUAL. Sí, la entrega física también es espíritu. Por eso, la combinación de ambas es tocar el Cielo con las manos. 




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Pues bien, así pasaba la vida de Martha de hotel en hotel, de departamento en departamento. Sube que sube, baja que baja. 


Martha tenía una costumbre: una libreta en donde guardaba hojas de árboles que ponía a disecar, cada una de ellas significaba un hombre más, y otro, y otro y...

                 


Pero los años pasan. Martha ya no tenía la energía de la juventud. Su piel no era lozana, las canas debía cubrirlas. Ya todo había cambiado y ella se preguntaba por qué en esas cosas no pensó en los tiempos de pasión atroz. Se ponía a elucubrar qué habría sido de su vida si esto... qué habría sido si aquello. La verdad es que la soledad comenzaba a ser una protagonista en sus días actuales. Los hombres no la buscaban como antes, ya no llamaba la atención. No la miraban igual, y si alguien llegaba no podía darse el "lujo" de elegir que antes se daba. Pero seguía viviendo en el clandestinaje. Cruelmente recibía críticas de sus amantes hacía su cuerpo, hacía su físico. Después del momento de pasión, en el que el hombre parece no ir más que a satisfacerse, venía la revisión sagaz de su flacidez, de todas las cosas que ya no estaban en su lugar. Y sí que se daba cuenta de lo "injusta" que puede ser la vida, de que el sexo opuesto pretende perfección (aunque él no la tenga).


Es un caro precio el que se paga cuando se decide la vida a llevar. Todo cuesta, y el no apreciar a los hijos y querer sentirse sin ataduras, el pensar siempre en libertad y pasión, en lencería y labios rojos y creer que será eterno, fue el error que ahora Martha estaba pagando. Ella simplemente no vio más allá, pensó que todo aquello sería así por siempre. 


"Normalmente",  los seres humanos buscamos el amor, el amar.  Todos deseamos que llegue a nuestras vidas ese sentimiento y ese ser que vivirá junto a nosotros el amor en su máxima expresión. Esa entrega sin reparos y ese DARSE y RECIBIRSE. Porque sí, o es recíproco, o no es. Al menos no es lo que podemos entender cómo una relación de pareja. 


~No era el caso de Martha, obviamente. Se habrá dado cuenta realmente de lo que hacía con sus días? Seguro que no...~


El amor como sentimiento que albergamos hacia la vida en todos sus aspectos y con todos los seres vivos que están en este planeta puede muchas veces alimentarse de un estado de embeleso y de DAR desde lo más profundo del ser, así nadie más sepa de esto sino Dios o nuestro Ser Superior o la deidad en la que creamos. Nuestro "sistema de creencias", pues, ya que cualquiera es válido y muy respetable. Este amor que viven y sienten las personas y deciden dedicarse a vivirlo en CONTEMPLACIÓN puede llenar sus vidas y brindarles una auténtica realización personal. Esto puede mirarse relacionado a las personas religiosas, o bien seglares , incluso altruistas. Personas profundas en su interior y muy felíces y conformes con su elección de vida. Este amor llena una vida. La carne, no. 


Sin embargo, SE VALE DECIDIR! 





Todo mundo tiene derecho a elegir cómo quiere vivir su sexualidad. Lo que una persona no tiene derecho de hacerse a sí misma, es tratarse como un objeto.  "Dejarse llevar" sin razonar. Sin conciencia.  Hay quien no quiere atarse a una sola persona, y también es válido.
En sí, todo es válido cuando NO causas DOLOR Y TRISTEZA y hasta DESTRUCCIÓN a tu paso. No se puede vivir mundanamente olvidando que los demás existen!  Daños irreversibles. Es como cuando alguien maneja un auto irresponsablemente: no sólo se expone él, sino que expone a todos los demás, a personas inocentes. 





Estuvo cerca del amor, y lo dejó pasar. Martha no valoró a la única persona que la amó realmente. En un tiempo se enamoró de él, por eso la esperaba. Él sufría, y mucho.  Pero finalmente, la dejó.  

 Eligió el "placer" y por hacerlo su prioridad, paga un altísimo precio. 

Casi tocó ese amor.  Lo dejó escapar por ... Por qué? Nunca lo dirá, se engaña porque admitir su verdad sería en extremo doloroso y punzante. 


 


 ¿Y tú, qué quieres para tu vida? ¿Cómo quieres vivirla? Recuerda que al final,  el recuento será lo único que tengas. Piensa siempre en los sentimientos de los demás, no lastimes con tus palabras. El resto, también existe! 






No dejes de vivir

  

 















Comentarios

  1. Cuanta razón Maty, "no hagas lo que no quieres que te hagan", al final la vida es tan corta que siempre nos quedan cosas por hacer, pagar un precio por haber elegido tampoco es justo, pero así es la vida cuando te das cuenta el tiempo pasó sin tomar las decisiones adecuadas. Besos.

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  2. Realidad hecha poesia. Así de claro tiene que ser el mundo.

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  3. Realidad hecha poesia. Así de claro tiene que ser el mundo.

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