QUIERO TODO CON MATY!


Todo, es todo. Quiero todo, sí. Conmigo, sí. No te extrañes! Me olvidé de mí y ahora no puedo dejarme, no quiero que por nada del mundo eso vuelva a suceder



Quiero encontrarme a mi lado a la hora de tomar una deliciosa taza de café. Sí, a mi lado, adentro, junto, EN MÍ y conmigo. 


Quiero comenzar cada mañana diciéndome BUENOS DÍAS! Cómo estás hoy? Qué deseas que hagamos? Total, somos libres ya después de una vida,  somos libres. Hey! Y aún justamente en la vida. 


Y entonces surge un diálogo conmigo misma sobre eso de ser LIBRE. A qué tipo de libertad me refiero? Claro! Libre por hacer todo desde casa? Cuidado, la LIBERTAD es también ELEGIR desde el fondo, es no permitir intromisiones tan innecesarias como perjudiciales SIN ENCERRARSE EN UNO MISMO NI VOLVERSE HURAÑO. Es respirar hondo y abrir los brazos al aire inhalando profundamente para que el oxígeno purifique cada rincón donde alguna vez hubo humo, y no precisamente de tabaco. Ese humo gris que surge cuando algo no anda bien y te impide respirar, cuando NO te permites la oxigenación total.


Y así, paladeando la taza de café recorro cada espacio de mi mapa, camino por mi territorio. Agradable y sumamente reconfortante el olor a fresca menta que me invade. 


Quiero decirme que me veo bien, que me siento mejor cada vez pero que debo tener cuidado porque mi vulnerabilidad me podría jugar una no muy buena pasada. Alerta, pero tranquila y sosegadamente sigo con el café, él conmigo y Yo conmigo.


Cuando paso por los brazos, los siento ligeros y fuertes a la vez, capaces de abrazar y duros para no dejar pasar lo que no deba entrar.


Cuando paso por mi pecho suceden diferentes cosas: las emociones afloran, se acelera el ritmo cardíaco al sentir y percibir todo lo que sucede en mí. 


Emociones y sentimientos, vivo presa de ellos en una esclavitud que es amor, que no duele porque aparte de ser totalmente voluntaria, me es más que necesaria en el tránsito por la vida que me está tocando emprender. 


Cómo no sentir a la niña, a la adolescente, a la jovencita, a la mujer que me han convertido en la mujer madura que ahora soy y que vive todo este mundo galopante, absolutamente lleno de sorpresas que nunca terminan. Que vive lo mismo los nacimientos que las tremendas ausencias con las que, lo quiera o no lo quiera, tiene qué aprender a vivir. Cuando alguien se va no se puede evitar el dolor por la pérdida física, entonces, esta vida se convierte en una colección de ausencias muy presentes, ya que aquellos que partieron y dejaron y les dejé, dieron y les di, hicieron imposible su olvido o la indiferencia ante su viaje eterno. Y así transcurre todo entre penas y alegrías, inevitables ambas. Eso sí, pobre de aquel o aquella que se regodean en el dolor sin darse cuenta de que es un ingrediente que no puede faltar, pero que nos hace apreciar más los otros momentos: los de las sonrisas, y sobre todo los del amor. Sufren de más y se hacen infeliz la vida pero además la vida de los que les rodean, ya que no van solos sin afectar a nadie. A nadie le gusta sufrir, pero olvidarse de reír y agradecer es un auténtico suicidio. Peor aún: morir en vida. Lentamente, muy lentamente.


Todo eso alberga mi pecho. ESTOY VIVA DESPUÉS DE TANTO, Y AÚN ENMEDIO DE TANTO! 


El estómago también se ve afectado porque aquí cae el peso de tanto beneficio y también habla con unos brinquitos alegres y satisfechos, o lo contrario: se refleja la angustia. Consentirlo como a todo lo nuestro, es la consigna.  "Todo va a estar bien, estamos juntas, todo es bueno". 


En las extremidades inferiores, se siente el cansancio de haber andado caminos y caminos. Las aflojo y también las consiento, les digo que las amo, les agradezco los años de estar, les agradezco infinitamente que me han llevado y que me han traído. Y el aroma del café llega, todavía hay un poco del vapor que sale de la taza y curiosamente, como tantas cosas en la vida, pasa y me acaricia esa parte del cuerpo que tanto me ha dado. Las casualidades no existen! 


Y vuelta al alma, vuelta a dar vueltas y más hasta que Dios así lo quiera. 

Debo decir sin embargo, que sigo siendo presa del sentimiento. Y aunque a veces toca algunas partes sensibles, prefiero ser así a ser alguien que no pueda ser bendecida con las huellas de todo aquello que marca mi ser. 

Y sí, bastó con querer todo conmigo, para tenerme. Gracias! Infinitas gracias, gracias! 


Ahora sí, como nunca, puedo brindar lo que soy. 



Con todo mi amor... 






 
















Comentarios

  1. Ay Maty!! eres todo sentimiento, tienes un gran corazón y eso se nota en cada palabra que escribes en como la trasmites y en como la recibimos. El dolor por la perdida de las personas queridas tienen que convertirse en esos recuerdos, en esos momentos pasados y esas vivencias. Todos tenemos que agradecer muchas cosas y vivir lo mejor posible. Besos amiga, desde la distancia un gran abrazo.

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  2. Yo también me necesito más a mí mismo cada día que pasa.

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