LA VISITA DEL OTORONGO

Otorongo (jaguar)




UN MUNDO ENTRE MÁGICO Y SURREALISTA

En pleno corazón de la selva virgen y a orillas del imponente Río Amazonas, los nativos del lugar se desarrollan entre sus vidas y creencias muy particulares. Ellos creen en el bufeo (delfín rosado). Dice la leyenda que era un joven muy apuesto a quien los dioses tenían envidia y lo convirtieron en un delfín que en los meses de Junio vuelve a ser hombre, se sienta en las orillas a esperar  una mujer, elige a la más bella y la conquista, se la lleva al fondo del río.  Al día siguiente ella no recuerda nada y al poco tiempo, se da cuenta de que está embarazada.  



La amada en el fondo del río




Delfín Rosado


 







Son salvajes, fuertes, inmisericordes si llegan a entrar a una guerra. Un engaño, por ejemplo, puede ser motivo suficiente para iniciar una. Pintan sus caras para demostrar que el estado es de verdad de peligro, si se ve por allí uno con la cara color rojo, ¡Cuidado! Son tan bravos como el mismo jaguar nocturno. Y en verdad los tratan de engañar, ellos defienden su territorio. Llegan con frecuencia compañías, explotadores de esa gente en busca de oro y para obtener su buena voluntad, con un regalo simple se los ganan. Un espejo, por ejemplo, puede ser algo grandioso para ellos. Les ofrecen lo que jamás pudieron imaginar, acostumbrados como están a vivir enmedio de SU LUGAR, son sorprendidos por artículos que ni en sueños habían visto. 

La vida en la selva tiene sus particularidades y dificultades propias del lugar. Los nativos se sostienen por la pesca y la caza. El Amazonas en su grandeza les proporciona los medios, y ellos han aprendido a leer todos sus mensajes, todas sus señales. Han aprendido a leerse entre ellos mismos las señas y las mañas, ¡Cuidado con una traición, se paga muy cara! 
Su familia anda regada por allí mientras se va a cazar y a pescar, la mujer se queda a cuidar a los hijos que tiene, uno tras otro, otro y otro más. 

Amazonia




En ese ambiente se desarrollaba la vida de un trabajador noble, de espíritu indomable, fuerte físicamente y de carácter que ponía el alma en su trabajo. Lo llamaban Juancho. Contratado por una compañía petrolera y sin tener ningún roce desagradable con los nativos sino por el contrario, dándoles algún trabajo remunerado ellos le tenían un gran respeto. Él no se ufanaba de nada, su naturaleza le hacía transmitir confianza sin siquiera proponérselo. 

Rendido por el cansancio de una muy larga jornada tuvo qué salir a enfrentar los peligros de la noche. (La persona asignada enfermó). Hay veces que sucede lo impredecible, lo que la mejor voluntad del humano no puede controlar. Quedó dormido cuando se presienten los pasos silenciosos de este animal salvaje en extremo, que espera a que todo esté en plena oscuridad para obtener sus provisiones. 


Silencioso e invisible, el Príncipe de la leyenda regresa del fondo del río después de haber dejado su siembra en la mujer más bella que pudo encontrar. Estuvo a punto de sentirse humano y enamorarse, pero sabía que era parte de una leyenda y no le era permitido. Sin embargo, sí se vio envuelto de una extraña humanidad (quizá porque la tuvo alguna vez) que le hizo acercarse al jaguar que planeaba su cena a costa de la carne fresca de Juancho, tan cansado como estaba. El jaguar, muy en contra de sus características naturales, sintió algo extraño en el ambiente (la misteriosa presencia del hombre/delfín) que le hizo alertar su mirada. Sí, él que se sentía dueño de la noche con su poderío y talante, él a quien nadie vencía, a quien nadie podía intimidar (ni lo soñaba siquiera), retrocedió con cautela (que no miedo) y se retiró calmadamente. 

Juancho llegó a despertar en el momento que el otorongo hacía su retirada, sin poderse explicar qué fue lo que pasó. Lamentando el haberse quedado dormido, pensando que en cosa de segundos pudo haber perdido la vida con todo y su machete ahí, a su costado, ya que no hubiese sido posible que se defendiera.  





De regreso a casa vuelve a soñar viendo tan imponente paisaje. Sabe que su mujer  lo espera de mil amores para continuar con su unión, sano y salvo y agradeciendo el haber salido ileso. Feliz de tener una nueva oportunidad que, sin duda, aprovechará al máximo, hasta su último suspiro. Y seguirá luchando día con día, su lucha ahora era sin duda amar sin tapujos a su querida mujer, que lo esperaba feliz con grandes ansias de caricias, mismas que de ella, tenía él. 




LA vida es AHORA

Nadie la tiene comprada

Se puede ir en cualquier instante

Vivir AMANDO, amar VIVIENDO 






Comentarios

  1. Que leyenda tan bonita, a veces desde lo mas oscuro puede salir una luz, en este caso el delfín rosa quiso que Juancho regresara a su hogar. Me encantan las leyendas pues siempre salen de alguna verdad. Besos.

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  2. Encantada de haber leído tu relato, hermoso!

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    1. Ana, te agradezco mucho tu visita y tu comentario. Pasaré a verte, un abrazo 🤗🌹

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  3. Interesantes son las leyendas sobre el Amazonas. Me trajo a la memoria el libro de Luis Sepúlveda: "Un viejo que leía novelas de amor". ¡Enhorabuena!

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