LOS PIRINCHOS: ASÍ ERA LA VIDA.

 

La vida de ayer, de hoy y de siempre. 


Mamá Elsa y la tía Mochita


Cuántas veces imágenes evocadoras nos remiten a tiempos, situaciones e incluso olores nos transportan en un segundo.  Es una maravilla esto de vivir y paladear lo que la vida nos ofrece, nos regala a cada instante. Así, como bañar alegremente a los perritos sin llevarlos a las estéticas tan de moda y por qué no decirlo, tan útiles, pero que nos quitan ese lindo vínculo con nuestros animalitos de compañía. 

No había internet... No había redes sociales. Ahhh no todo era color de rosa, pero se vivía con lo que se tenía. Y muchos aducen su felicidad de esos tiempos. 

Cuánto extrañan algunos adultos juegos como canicas, por ejemplo. Tirar a los dados, la resortera. Tocar el timbre de una casa y lanzarse corriendo. Esto, yo lo hice. Qué adrenalina, sentía que al oprimir con mi dedo ese botoncito rompía todas las reglas y que de ser descubierta sería merecedora del peor castigo, que podría salir una señora mala mala con un látigo o bien llegar hasta donde estaban mis papás y llegaría el Juicio Final. Era el atrevimiento total.

El recuerdo es un perfume que perdura... 

No perder la capacidad de EVOCACIÓN es un regalo, inmenso regalo. La vida son recuerdos de todo lo de ayer... Lo que NO significa de ninguna manera vivir en el pasado, sino prepararse más para saborear el instante presente con su realidad y circunstancia tal cual. Sin embargo, es inevitable hacer repasos y sonreír aún sin darnos cuenta. 

Curiosamente la mente archiva lo malo. Aunque no se olviden cosas negativas, pasan a formar parte de un archivo oculto de ese estupendo disco duro llamado "cerebro". Claro que en parte depende de la actitud individual, pero esos repasos son tan lindos como el dicho "recordar es volver a vivir". Y todo, en aras de ser mejores cada día.

Enseñanza de los perritos es vivir en el aquí y el ahora. Son grandes maestros de vida! Gozan el instante, sonríen. Sí, claro que sonríen. ¿No has visto a los perritos cuando sonríen? Y si de enseñanzas hablamos, hay miles. La lealtad Incondicional, el amor incondicional. Son angelitos sin alas. Y así, mamá Elsa y tía Mochita los bañaban con toda alegría mientras que LOS PIRINCHOS...



Así vivían LOS PIRINCHOS, dos hermanitos: niño y niña. Sus juegos y sus sueños eran una maravilla que hasta hoy, recuerdan con mucho cariño. 
El pirincho varón jugaba a la pelota y ¡Oh sorpresa! Estaba prohibido jugar pelota en la calle, qué gran susto cuando llegaba la policía a reprenderlo. ¡Uy, qué mundo!  Un mundo que pareciera tan lejano y a la vez se le tiene tan presente.

Estos hermanitos, Nayeli y Julián, eran felíces a su manera a pesar de que el infortunio los acechaba. En verdad tuvieron una vida difícil, quizá más que para el resto. Aunque todas las vidas tienen su dosis de muros a escalar, los que a ellos les tocaron les hicieron derramar muchas lágrimas. A la vez, las sonrisas francas que surgen de la inocencia y de la felicidad de vivir el momento sin pensar en nada más. ¡Eran muy pequeñitos cuando se vieron viviendo con abuelita, que los amaba profundamente. Y no se preguntaban qué sucedía, simplemente vivían.




Los PIRINCHOS

Libres como el pajarillo, presos de su propia libertad, vida al extremo. 



Pirincho



A medida que fueron creciendo, es que la amargura comenzó a hacer su aparición. Cosa normal, otro de los ingredientes de la vida.  Pero mientras eran chiquitos, hasta por los pedacitos de cera que caían de las velas que abuelita tenía prendidas mientras rezaban el rosario y les tiraba a la cabeza por estar distraídos, les causaban gracia.

Nayeli se divertía escuchando en un radio pequeño aquellas canciones de la época: Camilo Sesto, Los Iracundos. Gustaba de escribir las letras de las favoritas en un cuaderno.


Juliancito era un pequeño con una inocencia singular. Su cabello rizado y la picardía de su sonrisa lo caracterizaban. Atrapaba arañas y las guardaba en un frasco para verlas pelear. Cosas de niños. Pero con todo y ese jueguito un poco brusco, era incapaz de hacer mal a nadie. Era un niño bueno y noble. Su hermanita Nayeli también lo era, ambos eran un refugio el uno para el otro. Cómplices en los juegos, como en las inocentes travesuras y las aparentemente simples alegrías. Pero, ¡qué más grande puede haber que aquello que es lo más simple! Error grave no saber valorar aquellas cosas que no se pagan, pero que tampoco podrían ser pagadas porque su valor no se compra ni se vende.

Y así transcurrieron su infancia hasta que un día la vida separó sus pasos, pero no sus corazones. Sus vidas tomaron rumbos diferentes. Les tocaron circunstancias qué encarar muy complicadas, pero que los convirtieron en los seres humanos adultos que son ahora. De un lugar a otro, de unas personas a otras, de obstáculo en obstáculo. Pero ¡sobrevivieron! 


Ese cariño de hermanos es algo que hasta hoy atesoran y viven a plenitud. Y aunque sus infancias fueron como las de tantos antes de que la tecnología nos ofreciera todo este mundo de modernidad y acercamiento, con los juegos sencillos, sin estar atados a una pantalla, gozando la lluvia, el frío, el calor y las canciones de moda, hoy que son mayores y viven en lugares lejanos geográficamente, a diario se contactan gracias a lo que nos toca vivir hoy día: la tecnología. Sin embargo, nunca olvidarán aquellos días de la niñez. De hecho, llegan a ser motivo de muchas de sus pláticas y recuerdos. 

Los seres humanos tenemos la costumbre de estarnos quejando de manera constante por todo. Ahora, se dice que las personas que estamos cerca no nos vemos ni las caras por estar pegadas a estos aparatitos. Que esto acerca a los que están lejos y aleja a los que están cerca. Pero es tan fácil tener un justo medio! No podemos dejar de valorar todo lo que vivimos ahora. Y podemos recordar ese tiempo pasado con amor y alegría, pero sin maledicencia ni rencores de ninguna especie. Tomar lo positivo de todas las situaciones es lo ideal.

Estoy segura que Nayeli y Julián así lo pueden ver. Y mientras los jóvenes se ríen porque no imaginan un mundo como el que antes vivimos algunos, los que sí tuvimos esa fortuna de remar entre las dos aguas,  agradecemos y valoramos. 


Todas las edades son bellas, sin duda. Todas tienen su encanto, sus cosas lindas, emociones diferentes, experiencias propias de cada una de ellas. Ahora que estos hermanos han crecido, disfrutan sus recuerdos en común y viven una unión familiar linda, como todos los hermanos de este mundo debieran hacer, sin olvidar que han nacido de la misma madre.

¿Por qué los llamaban así, "pirinchos", como ese lindo y sociable pajarillo? Nunca lo supieron. Si los pirinchos cantan muy de mañanita, el día será caluoroso; si gritan con fuerza e insistencia se dice que anuncian viento intenso, y SI APARECEN DOS EN UNA RAMA ES SEÑAL DE BUENA SUERTE! Bueno, esto son leyendas y mitos populares. Es especialmente linda la tercera opción: estos hermanitos, a distancia, están en una misma rama,  como ellos. 






Comentarios

  1. La opinión sobre la vida difiere en función de múltiples variables impredecibles. El que vive rodeado de basura bajo un puente opinará diferente de ti y de mí porque no sabemos que es vivir en la mierda. La igualdad es una quimera.

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    1. Es totalmente cierto lo que dices. Aquí estamos presentando solamente un panorama, de los demás falta aún hablar. Y claro que no existe la igualdad.

      Muchas gracias por tu comentario.

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  2. He vivido esa vida sin tecnología y ahora vivo con ella, me acuerdo de todo lo pasado y aprendo de todo lo moderno, me siento afortunada. Me alegro mucho por estos dos hermanos que a pesar de la distancia están juntos. Siempre es un placer pasar por tu blog. Besos. ❤

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    1. ¡Somos tremendamente afortunadas Mar! Gracias siempre amiga querida 💕🌹💕

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  3. Hermosa historia, me encanta que los hermanos puedan estar en contacto. Saludos.

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    1. ¡Gracias Ana! Sí, es bello que los hermanos puedan estar así. Este es un caso real, tristemente no el mío, pero lo celebro. Un abrazo!

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  4. Siempre es bueno y gratificante recordar. También hago repasos, y es verdad, a veces queda lo "malo" será que debemos saber a liberarnos de ello. Y jugaba a las canicas, que maravilla!! Nací en un pueblo, y allí, prácticamente no había restricciones para que los pequeños jugaran en la calle. Los tiempos han cambiado, Maty, ahora la tecnología para bien o no, está cada día más presente. Supongo que es lo que toca. Todo con medida y respeto está bien.

    Gracias, por compartir estas anécdotas. Me han gustado mucho y dices grandes verdades, sobre todo en lo referente a los hermanos, familia...
    Que tengas un bonito fin de semana. Un abrazo.

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    1. Mila! Tus palabras siempre traen luz y bienestar. Es de verdad que un placer leerte y tenerte aquí. ¡Dichosos estos hermanos! A mí, el único que me quedaba... Se fue, estando vivo. Y por eso alabo y valoro las uniones, porque yo sufro por esta causa.

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    2. Se me fue el dedito antes de mandarte un fuerte abrazo y desearte lo mismo en tu fin de semana.

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    3. Siento lo de tu hermano, Maty.
      Gracias, por tus bonitas palabras hacía mí.
      Eres un cielo.
      Ánimos, corazón.
      Más abrazos, y ya, feliz verano. ❤️🍀

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    4. A ti Mila, gracias a ti. Y gracias por esos abrazos que son tan gratificantes, cual si no hubiese distancias. Del verano los veo a ustedes gozando playas y con tremendo calor, mientras aquí en México las lluvias y las locuras del clima no nos dejan saber ni en qué época del año estamos. Un gran abrazo!

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