El Patrón. Radiografía de un Crimen.

Fotografía de EnNetflix.mx

"Está claro que la vida es un destino a cubrir".




Inimaginablemente crueles y burdas además de espantosamente pestilentes pueden ser las circunstancias que marcan en demasiadas ocasiones las vidas de los seres humanos. 


Así lo demuestra esta historia basada en hechos de la vida real y llevada a la pantalla estremeciendo hasta lo más recóndito de quien no pueda ser indiferente al dolor y la injusticia. 




Hermógenes, obligado a cambiar hasta su nombre. La única vez que el estado lo reconoció fue para darle el título de "inepto", fue cuando quiso hacer su servicio militar y le fue imposible por una herida que le ocasionó un accidente al tratar de montar un caballo. 


Bajo los acordes de una melancólica y nostálgica guitarra se ve a Hermógenes caminar ranqueando con su pala y demás herramientas. La música en ese atardecer sombrío, algo obscuro, hace ver que ahora respira un poco más hondo después de lo que le sucedió.


Y esto es parte de lo que le pasó a Hermógenes:


Se vio atrapado en una esclavitud tenebrosa.  Él no sabía que era un esclavo, pero sin duda lo era. Vivía por y para un ser ruin y miserable que se adueñó hasta del más sencillo de sus actos, Hermógenes vivía convencido de que esa era su realidad y además parecía sentir que la merecía. Bajo la falsa promesa de recibir una casa para vivir con su familia, fue incluso separado de ella. Su mujer embarazada, alejada de él por un buen tiempo al grado de nacer su pequeña hija y tardar muchos meses en conocerla. No era dueño de su voluntad, no era dueño de sí mismo. Trabajaba sin descanso en una carnicería de carne podrida que enfermó a todo el barrio e incluso fue clausurada por no pasar las inspecciones sanitarias. El dueño, el ser más vil, siguió con ese negocio quitando con todo desparpajo los letreros de "CLAUSURADO" y haciendo su santa voluntad. Sin embargo, las autoridades se percataron de las condiciones infrahumanas en que tenía allí viviendo a su esclavo, este buen hombre que hablaba apenas lo necesario, que era un ser que actuaba como autómata, que se reducía a recibir órdenes y cumplirlas a rajatabla. Incluso aceptó que su mujer fuese sacada de ese sitio sin piedad alguna y sin un techo que la protegiera. Escuchaba las palabras de ese "patrón" y de otro secuaz que tenía por allí diciéndole "oye, que vas a estar mejor sin la negra, que era un estorbo para ti". Y él, como de costumbre, no respondía. Seres que viven así son producto de una terrible pobreza, de quien se aprovecha de ella haciendo de este mundo un lugar injusto. 



La negra era una buena mujer y una buena compañera. Pero la situación, empeorando cada día, se reflejaba en un rostro cansado y enjuto con unas ojeras impresionantes y una expresión de cansancio y dolor, dolor que la estaba carcomiendo, cansancio que la estaba minando. 


Un día de tantos en que recibía órdenes de la manera acostumbrada: ruda, déspota, inhumana, Hermógenes  mira como siempre a su patrón pero, sin más, toma un cuchillo y lo clava en el vientre de su explotador una vez, y otra, y otra más. Tanto silencio de pronto se convirtió en un desfogue violento inesperado que para nada correspondía a su naturaleza. Va a prisión,  pero un abogado muy humano toma el caso. En la corte, el fiscal es escueto y duro al dar sus argumentos, muy superficiales y pidiendo para él prisión perpetua. Sin embargo, su defensor esgrime en su favor lo que lo salva de la prisión: humanidad, habla de que este hombre ha sido una víctima y un esclavo, víctima del dominio de una emoción violenta. 



Y así es que los acordes de la guitarra lo acompañan en su andar  una vez que ha regresado al campo, del cual había salido hacia Buenos Aires con la esperanza de una vida mejor y a su encuentro con esa cruel agonía en una carnicería de un tipo sin escrúpulos. ¡Se salvó de todo aquello! 



¡Hay más gente buena que mala en el mundo, sólo que los segundos hacen más ruido! 






Elías Neuman es el autor del libro del mismo título, criminólogo y el abogado defensor de esta historia real.

Búscala si deseas verla, está a tu alcance y te mantendrá alerta todo el tiempo. 





Comentarios

  1. No lo conocía le diré a mi esposa que la busque para verla saludos y muy buen post amiga

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  2. Gracias Dany. Es una cruda realidad, muy bien expuesta. Gracias por estar aquí!!!

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  3. Que historia, madre mía, que cierto que los malos aunque son menos hacen mas ruido. La buscaré para verla. Impresionante. Besos amiga.

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  4. Para que el mal triunfe, basta con que los hombres de bien no hagan nada (Edmun Burke).

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    1. Tus comentarios siempre con pocas palabras, dicen todo. Gracias!

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  5. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  6. Gracias por tu intento de hacer nos reflexionar

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    1. Muchas gracias Oswaldo. Es que esta trama te llega muy hondo. Saludos 😊

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