NO HAY EDAD PARA AMAR



En una etapa de la vida en la que pareciera todo haber terminado, en una casa hogar donde hay rutina y a veces soledad, surge un amor que ninguno de los dos se esperaba. 



Se veían todos los días, tímidos cual si fuesen dos adolescentes. Don Eusebio comenzó a notar que esa dama de cabello platinado y muy linda sonrisa le atraía, que le gustaba su mirada, que quería que lo mirase a él. Aurorita ya hacía tiempo que le prestaba atención calladamente. 


Era una buena vida la que intentaban darles en esa casa hogar, pero muchos de ellos se sentían perdidos en esa última etapa y la incertidumbre que conlleva. A algunos les agradaba convivir con los compañeros, los paseos y las actividades en las que tocaba relacionarse un poquito más. Pero, algunos otros, se sentían abandonados por la familia. Nunca hubiesen querido dejar su casa, el que fue su hogar de toda la vida, donde vivieron con sus seres queridos. Era en realidad difícil entrar en esa nueva vida. 


Aurorita siempre fue soñadora, no la pasó bien en cuestión de amores. Pensaba que en ese lugar solamente tocaba esperar la muerte sin esperanza ni ilusión alguna. Pero el día que ingresó Don Eusebio algo se le movió, algo que le sacaba una pícara y a la vez tímida sonrisa. Llegaba a sentir alegría interna, una emoción que con los días iba en aumento. Sacó su frasco de perfume y lo llegó a usar como antaño, aspiraba ese aroma que le traía tantos recuerdos y se transportaba a esos años en los que tanto sintió esa fragancia, remontándose a los gratos recuerdos de esos tiempos que, si bien no eran perfectos, atesoraba como vivencias lindas porque había guardado en su ser lo mejor, siempre.


Don Eusebio era viudo. Su matrimonio había transcurrido bien, pero la rutina llegó para quedarse. 


Mientras otros eran totalmente felíces, como viviendo la infancia de nuevo, como si no cayeran en la cuenta de que el tiempo se agotaba y eran alegres, dinámicos, bailadores, sociables, fiesteros, usaban sus mejores galas y disfrutaban cada momento. En verdad no caían en la cuenta de nada, como si el tiempo fuese eterno, como si no tuvieran edad.  Pero muy ajenos a todo esto, don Eusebio y Aurorita vivían otra realidad de ensoñación.


Muchos días de todos los colores, muchas sensaciones que les hacían acelerar el corazón pero que eran la sal de la vida, hasta que sin saber ni cómo sucedió, estos enamorados se encontraron debajo de las sábanas. ¡Nada más importaba! Ella en un lindo camisón, él en su pijama de franela. Se miraban, acariciaban sus rostros y cabellos. Se miraban, se besaban. No podía haber más amor, más pureza en esa entrega, más calor, más sensación de eternidad. ESTABAN CONOCIENDO EL AMOR DE PAREJA, EL AMOR DE VERDAD. 

Sin preocupaciones, sin "qué pasará mañana", sin incertidumbres, sin un futuro incierto, sin zozobra, sin necesidad de deshojar una margarita. Esto era verdad, esto era cierto, lo más cierto que les sucedió jamás. Sus conciencias tranquilas por todo aquello que vivieron en el pasado, todo sin deudas, permitía que todo el amor aflorase. La comunicación era total. 


EN ESOS MOMENTOS, EL MUNDO SE DETUVO. 




La edad es algo relativo, es un estado mental. Cronológicamente es otra cosa, pero nada supera todo lo adquirido con los años en todos los sentidos posibles. 




Comentarios

  1. Un cuento que derrocha ternura y una pareja que enamora. Precioso, Maty.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. Me reconozco en cada una de tus palabras. De tu sentir poeta - escritora, que vuela mientras letras que confortan salen de tu mente llenando de luz tu entrada
    Always
    Mucha

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  4. Entrañable historia Maty y además sirve para la reflexión. Ser mayor no implica que renuncies a la sexualidad o al amor. Muy bueno. Saludos.

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  5. Hola, Maty!! Qué tierno y qué bonito tu relato!! no se suele hablar mucho del amor en la tercera edad. Sin embargo, tu lo has hecho muy bien, has transmitido esa ilusión del enamoramiento entre Aurorita y Eusebio de una forma tan inocente y tan fresca como la de una pareja de jóvenes. Enhorabuena. Un abrazo!!

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  6. El deseo siempre está y siempre se lo lleva la de la guadaña.

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  7. Ay Maty!! yo conozco a una pareja así, que se conocieron de muy mayores y se enamoraron como jóvenes, ver la luz en sus ojos, la sonrisa sincera en sus bocas, las manos agarradas nos hace creer que el amor existe y que es puro, al igual que tu historia, una pareja que se reconocieron tarde pero seguros. Me encantó. Un abrazo.

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  8. Así hay que hacerlo sin contemplaciones es para consultar el documento y no olvidarlo

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