BESOS PECAMINOSOS



Inevitable a una edad tan, pero tan tierna, el indagar sobre el despertar de las emociones que los grandes vivían, que sentían, que disfrutaban y que parecían frutos prohibidos de temible encanto, a saber por qué los concebía como un pecado! Y ella, una pecadora como la sensación, sin duda alguna, de algo tan imposible de explicar y tan fácil de sentir y de concebir, no sin cierto dejo de incredulidad. Incredulidad ante el solo pensamiento de que el roce de dos carnes le dejaran trémula de emoción la dermis y la transportaran a un paraíso de dimensiones desorbitadas.


Así transcurría su infancia. Era muy chiquitita! Y cuando veía esas escenas... La escena de mayor atrevimiento que en su vida imaginó poder ver en una pantalla, ese roce tan breve e intenso, tan sensible, tan difícil de comprender y más difícil aún de sacar de su mente: UN BESO. Cuando los mayores miraban alguna película lo primero que pensaba es... "Esta vez veré, veré eso tan excelso, veré... un... beso?" Y al tiempo que su pulso se aceleraba había, a más de esa sublime emoción, el miedo descontrolado de que alguien interrumpiera ese momento. ¡Como la tía, que en ocasiones llegaba a tapar sus ojos para que estos no miraran semejante caos! O bien, cambiaran el canal, o apagaran el transmisor, por estar ella allí presente. Su falta era no haber crecido aún, su culpa era desear ver aquello solamente permitido para los grandes, el querer indagar lo que sería sentir aquello. ¡Terrible! Era sólo una niñita.

Y cuando distraídos estaban y no recordaban su diminuta presencia con esas piernas delgaditas abajo de esa falda entablillada, y sus muy pequeñas manitas que querían parecer inocentes, entrelazadas una con la otra, pensando que en cualquier segundo podían delatar sus emociones si es que las llegaba a mover, estaba allí deseosa de ver BESOS. 


"Niña, cierra los ojos, niñaaaa"... esta era buena señal, quería decir que el adulto en turno tenía cierta pereza de tomar alguna otra acción, o bien estaba demasiado interesado en la trama. Entonces, la chiquita fingía cerrarlos haciendo así un espacio super secreto en donde podría a su modo mirar esa escena que la haría sentir que volaba a las estrellas.


¿Por qué los adultos pensaban que aquello no era bueno? Esto solamente acarreaba en ella sentimientos de culpa que no tenían ninguna razón de ser. ¿Por qué ella sentía todo aquello que la hacía temblar, siendo tan chiquita? Pues sí, desde ese tiempo, una irremediable enamorada del amor. 


En otra ocasión y referente a otra cosa, ella pensó algo que jamás olvidaría, lo grabó en su mente como dictado implacable: "cuando sea mayor y tenga un hijo o hija de la edad que tengo yo ahora, NUNCA! he de pensar de él o ella lo que piensan estos de mí ahora: que no siento ni tengo derecho a sentir, que no pienso y que no me doy cuenta de nada, recordaré siempre y he de comprender, los niños no somos idiotas y tenemos sentimientos".  Los mayores, ellos siempre prohibiendo las escenas "no aptas para menores": los besos. "Yo no haré lo mismo a mis hijos".


Y así eran sus vivencias ocultas, cual aberrantes sueños indecorosos. El BESO era para ella el acto más atrevido que una pareja podía tener. Sería lo más increíble que a ella le pudiera suceder alguna vez en la vida. Y significaría, además (y casi nada!) que el SEÑOR AMOR, llegó.


Ah pero, en ese tiempo ni siquiera le habían explicado que a los bebés no los traía una cigüeña. Y llegaba a ver las tragedias familiares en las novelas de la abuelita (también se las ingeniaba para mirar) Total, pensaban "la nena no entiende todo" y por eso estaba allí, "haciendo la tarea" y muy atenta a la tele.  Y en la trama, corrían a la protagonista de la casa porque estaba embarazada. Pero a esto tan bello lo nombraban "perdió la honra", "él me engañó" (siempre un embarazo era un "me engañó). La chica había perdido la pureza, nadie más la querría después. Entonces, la chiquita quiso ser intrépida y pensó "si me concentro, me embarazaré". Y cuando creyó que esta concentración dio resultados, moría de miedo y en el pasillo de la casa se detuvo a hablar en voz muy bajita y pedir "no no Diosito no, que no esté embarazada... No quise decir eso, por favor, que no, que me van a correr de la casa". 


Y así transcurrieron tiempos inenarrables (porque en verdad  esto no se puede explicar en su totalidad) sobre emociones secretas que una pequeña podía tener y que quizá debiera confesar en la misa del domingo, esa especial para niños (o sea, para "estúpidos") o para viles pecadores que bien corrían el riesgo de pasar la eternidad en esas llamas del infierno que tanto les describieron, porque si tenían la osadía de no confesar al sacerdote aquello "por verguenza" entonces el pecado subía de rango para entonces llamarse "sacrilegio". 


Y todo, todo por ¡un beso de amor! Y por esas cosquillitas que sentía cuando miraba esos lindos y limpios roces de labios de dos que se aman. 


Es sólo un besito...


Y cuando llegaba la escena en que podría darse, en que lo presentía, en que la pareja se ponía romántica, en que miraba amor en los ojos de él, amor en los ojos de ella, cuando se acercaban lentamente acortando la ya muy escasa distancia que los separaba, su corazón latía de un modo tal que pensaba que los mayores la descubrirían en ese vehemente deseo de ver, de sentir a través de la pantalla, el roce de los labios de aquellos dos que se amaban.


Viajaba a las estrellas, todo POR UN BESO. 





 

Comentarios

  1. Si, que recuerdos, a veces hasta mirábamos de reojo por sentir vergüenza de ver algo tan bonito, pero que al mismo tiempo nos lo hacían ver como algo muy pecaminoso. Ahora son otros tiempos y menos mal. Besos amiga.😘🙋‍♀️

    ResponderBorrar
  2. Como dice la canción: ...pero un beso de amor no se la a cualquiera...

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Mira Federico que me acordé de esa canción, que tanto ponía mi papá en su tocadiscos de no me acuerdo cuántas revoluciones.
      Gracias por estar!

      Borrar
  3. Qué inocente era yo de pequeño, pues pensaba que los besos no eran ni salivados ni multidireccionales, sino con la lengua inmóvil y pegada al alveolo del paladar.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Jajaja Cabrónidas, cuando años después supe que la saliva estaba involucrada, eso me cambió la historia.

      Borrar
    2. Ayyyy cuate, termino de responder y me vuelvo a encontrar tu mensaje y me sacas otra sonrisa 😂

      Borrar
  4. Hola Maty, creo que todos nos podemos identificar con tu relato. ¡Qué tiempos esos en los que empieza uno a descubrir esas cosas! Generalmente los adultos fallan miserablemente en explicarnos y todo se complica. Muy bueno Maty, me gustó mucho. Saludos.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ¡Y qué fallas, Ana! En mayor o menor grado y dependiendo de la situación, llegan a dañar mucho. Con la mejor intención, pero es así. Un gran abrazo, que bueno que te gustó ☺️

      Borrar
  5. Todos mis sentimientos identificados con esa niña, porque todos hemos sido y sentido igual. En mi casa era cuando salian 2 rombos en la tv significaba que era para mayores de 18 años y nos mandaban a la cama o a nuestra habitación, pero a veces, en un descuido volvíamos a la tv. Qué recuerdos!!! Gracias Maty por recordarnos nuestra infancia. Un fuerte abrazo!

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. ☺️ me alegra todo lo que nos hemos identificado con esto. ¡Qué cosas! , verdad Mayte?
      Lo de los rombos no me lo sabía, sería seguramente en España. ☺️
      Me encantan estos momentos que pasamos por aquí. Te abrazo!

      Borrar
  6. A mí me tocó vivir un momento de explosión, al revés de esta niña, había que hablar de todo y participar, saber. Imposible ocultar los desnudos, las escenas más... ya sabes.
    la historia no tiene un camino progresivo sino con distintas ondas; de una época donde todo está prohibido salta de golpe a otra permisiva, nunca un equilibrio.
    Muy buena reflexión Maty. Y ay, esa niña, no se imaginaba lo que iba a encontrar al crecer.
    Muchos, muchos abrazos.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Así es Luz, las distintas épocas y sus tremendos extremos.
      Y sí, ni idea tenía la niña, ni la menor idea.

      Abrazos concentrados al 1000 con mucho cariño.

      Borrar
  7. Qué gusto leerte! A todos un poco nos ha pasado todo eso en el despertar. Yo tuve la suerte de tener una madre de mente abierta (para esa época) y una hermana mayor que me iban avispando un poco. Pero de todas maneras, siempre hay cosas que descubre uno mismo.
    Un abrazo

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Hola Sindel, qué gusto tu visita!
      Suerte que tuviste, eh? Pero es verdad, nadie experimenta con vivencias de otro. Pero sí que es de ayuda mentes abiertas al lado tuyo. Te mando un abrazo!

      Borrar
  8. Qué hermosa entrada!, qué recuerdos desata!, esa inocencia que se tiene cuando se está en la niñez y comienza el despertar y es un encanto y es querer volver a repetir lo que se siente, sin embargo el miedo, hacen que no siempre se pueda volcar a ello, Te mando un abrazo grande y gracias

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Ay Themis, cuánta ternura hay en tu comentario. Te agradezco mucho y te abrazo muuuucho corazón! 🥰🥰🥰

      Borrar
  9. Uy que inocencia, muy bien logrado el relato. Hay que hablar claro respecto al sexo y no convertirlo en tabu. Te mando un beso

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Muchas gracias! Y sí, totalmente de acuerdo contigo. Beso y abrazo! 🥰

      Borrar
  10. ¡Qué delicia, Maty!, creo que todas las niñas de cierta "época" hemos sentido curiosidad por EL BESO, ese primer beso que algún día llegaría. Lo has descrito con sensibilidad, he visto a la niña de falda tableada y a la madre-abuela-tía-o hermana mayor interrumpiendo el voyerismo del beso.
    Normalmente no comento en los blogs, salvo en los de los participantes de Tintero de oro por no tener tiempo material para ellos, pero no quise dejar de venir y leerte, y ¡me alegro!
    Un cariñoso beso, Maty.

    ResponderBorrar
    Respuestas
    1. Tata, Isabel, qué gusto me da tu visita, más con lo que me dices, no escribes en los blogs porque no puedes, no hay tiempo y sin embargo te lo diste en el dta ocasión, me has hecho el domingo MUCHAS GRACIAS!!! Te mando un abrazo muy fuerte.
      Qué casualidad, anoche estaba pensando en Lucía... Qué cosas ❤️

      Borrar
    2. Me alegra que Lucía haya dejado huella, al fin y al cabo esto es justamente lo que pretendemos los que aspiramos a ser escritores.
      Estoy con la segunda parte de la novela a trancas y barrancas, espero que en un año o dos, con suerte, pueda ver la luz.
      Gracias Maty. Hasta pronto.

      Borrar

Publicar un comentario

Tus comentarios son muy valiosos, te agradezco mucho que estés aquí y me pongas unas líneas. Gracias siempre!

Entradas más populares de este blog

Me presento, mucho gusto!

TICUL DE MIS AMORES!