MI ENCUENTRO CON MARÍA FÉLIX

Fotografía de Wikipedia editada por Maty Marín



"La Doña"

¿Mito? 

¿Diva?

¿La Mujer Más Bella?





El VIVIR nos presenta tantas situaciones, tantos casos diferentes en todos los sentidos, y no es la excepción (sino todo lo contrario) la diversidad de seres humanos. También, dicho sea en todos los sentidos. Ideologías, caracteres, valores, enfoques de la vida, etc. 

Esta es una mujer que ha causado controversia dondequiera que se ha presentado. Su vida está y llena de escándalos, de dimes y diretes. 
Yo solamente voy a contar cómo fue que conviví con ella hace ya muchos años. Para ser más exacta, 1985.




María Félix y Antoine Tzapoff en la apertura de la muestra fotográfica de su colección en un Instituto Binacional Cultural de CDMX. Una de las pocas fotografías que conservo. 






María Félix, artista mexicana de gran renombre, es de todos conocida. Por tanto, no hacen falta datos sobre su vida, así que como dije, va la experiencia con esta persona tan singular. 


¿Y por qué? Especialmente por todo lo que la caracteriza: un carácter difícil, haber sido considerada una " DIVA" del cine nacional cuando muchos se cuestionan sobre su calidad actoral. Es innegable que era poseedora de una belleza fuera de serie, lo que la hizo destacar en las pantallas del cine nacional mexicano. 

Lo de "diva" puede considerarse de varias formas. Si bien es alguien que "destaca" también se refiere a una persona altiva y engreída. Sin duda, ella lo era. Lo fue siempre y hasta el último instante de su vida.

Aunque en el año de 1985 ella ya no actuaba, su presencia en cualquier sitio siempre causaba revuelo. En ese tiempo tuvo a su última pareja, el pintor Antoine Tzapoff. Ella le llevaba más de 30 años. Él era (aún vive) pero en ese tiempo lo percibía como una persona sería, casi no sonreía. Ella le hablaba en francés y algunas veces en español. Él, calladito casi siempre, ni siquiera recuerdo el tono de su voz. 

Trabajaba yo en un instituto de cultura. En las Galerías que allí teníamos se presentó una muestra de las pinturas que formaban parte de la colección que Tzapoff regaló la "Doña" (como solía nombrársele). Si bien es cierto que teníamos una exposición tras otra, esta fue especial por lo que representaba María Félix. Fueron dos meses (entre todos los preparativos, el montaje y lo que duró la obra expuesta al público) de arduo trabajo y algo de "tensión". Por ejemplo: la gente se amontonaba para verla, se introducían incluso por nuestras oficinas, que tenían una entrada a las galerías, al punto que había que cerrar la puerta. 

Ella hizo lo que ningún artista: presentarse a diario en las galerías. La gente lo presentía, y ella en su elemento: admirada, aplaudida. 

Aquí cuento algunas anécdotas que no le harían mucha gracia, pero ahora sé que me perdonará al verlo todo desde donde se encuentre. 

Cuando la Doña llegaba, ya se sentía algo en el ambiente. Subía las escaleras que daban acceso a mi oficina, pero la ayudaba su asistente, ella sufría fuertes dolores de columna. Pero siempre impecable, siempre hermosa y arreglada de pies a cabeza, luciendo unas botas encima del pantalón. Ya era mayor, pero le quedaban bien. Lo primero que hacía al entrar era preguntar cuántas personas habían acudido. Así, con ansias, como una pequeñita que esperaba a los Reyes Magos. Al decirle yo la cantidad, miraba a Tzapoff y le decía " Gatitooooo, mira, más que en la de Dolores (del Río) (que también hubo años atrás una exposición en homenaje a ella) "y eso que ella está muerta, y yo estoy viva". Ay mi vida... Eso era lo que en ese tiempo la alimentaba. Radiante estaba cuando le comentaba esto a Tzapoff. 

Y eso, que ya me había llamado por la mañana para saber la audiencia del día anterior. Sin falta, día tras día, durante más de un mes. Yo iba haciendo la entrada a mi oficina antes de la hora y ya escuchaba   sonar el teléfono, sabía que era ella. "Señorita Matildeeee, puede decirme cuál fue la cifra final el día de ayer?". "Claro señora, con gusto... 1200 personas". -"Y cuántas en la época de Dolores?" Le respondía "Con ella hubo un máximo de 500 en un día". Bueno, le decía que esto no tenía precedente, ella repetía mis palabras encantada de la vida... "Entonces, dice usted que no hay precedente"... "No señora, no lo hay". 

Me pidió que la llamara cada mañana para darle el dato. Le dije "Sí señora, le llamaré a su asistente". Decía "Nooooo, usted tiene mi teléfono directo, llámeme a mí". 

Mi jefe me decía "siempre hablar con su asistente". Y yo "qué quiere que haga si es ella quien me lo pide". Pero no, pocas veces lo hice porque ella se adelantaba cada mañana. Yo abriendo la puerta, el teléfono sonando. 

La cuestión es que toda la dificultad con que subía las escaleras la olvidaba al salir a las galerías por el acceso que había desde la oficina de Actividades Culturales. (La gente se los sabía todos, y estaban apostados en todos y cada uno para verla salir). Ahí no dejaba que nadie la tocará y se erguía como nadie. 









Un día tuve miedo de que fuera a ser empujada y le dije " un segundo, voy a llamar a unos guardias" y me respondió con el orgullo que la caracterizaba "¿Guardias? Yo NO necesito guardias". Yo iba a su lado, me sorprendió ver cómo la gente le hacía un espacio para que caminara y comenzaba a aplaudir. Ella feliz, orgullosa, altiva, sin mirar a los ojos a nadie. Si entre toda esa gente había alguna personalidad, esta le dirigía unas palabras y se detenía a saludar.  Erguida, plantada, ¡Como si no le doliera nada!

En otra ocasión me miraba a los ojos... O donde creía que estaban mis ojos, ella calculaba. La Doña ya no miraba bien, pero se moría antes de hacerlo notar. Pero por supuesto que yo me daba cuenta. 

Y sí, está exposición tuvo un gran éxito y más con su presencia TODAS y cada una de las tardes durante ese poco más de un mes.


¿Su asistente?  Un hombre solitario al que la suerte lo hizo coincidir con ella y no sé de qué viviría, porque no la dejaba y ella lo aceptó en su vida. No tenía sueldo alguno. Él me comentó: "es que nada se compara a vivir todo lo que vivo con María". Ay...




En ese entonces yo me cuestionaba sobre la existencia de personas así en nuestro mundo. Déspota como ella sola. Mandó a más de cuatro muyyy lejos, aunque desobedecieron y se metieron "a escondidas" a la galería durante el montaje, en que la señora estaba también al pie del cañón. Recuerdo muy bien a una de ellas, que salió llorando. Y así fue a lo largo de toda su vida: cuando filmaba películas casi todos sus compañeros salían lastimados. Yo me preguntaba, "¿Qué es una diva?" "¿Cómo un ser humano se puede sentir superior a los demás?


María Félix vivió en un mundo muy raro. Presa de sí misma, de su fama, del reconocimiento, de los aplausos. Su alimento al final de su vida era esto: ser la causante de remolinos de gente que se preparaba para verla. De esa vanidad que la hizo erguirse bien plantadita cuando su cuerpo no daba más. (Después de esa exposición supe que se sometió a una cirugía de columna). Antes de conocerla personalmente yo pensaba que sí, era muy bella, pero que no transmitía nada. Y alguien me dijo "es como un témpano de hielo". Y sí, al verla aún teniendo ya muchos años, tenía un cutis hermoso. Cuando trabajé con ella pensé "es una enseñanza de todo lo que NO se debe hacer. Alguien me dijo "usted tuvo suerte, la trató bien, hasta la saludó de mano". En verdad éramos pocos los que no sufrimos sus impertinencias. 

Ahora, creo que en el mundo cabemos todos. Debe existir todo esto, las DIVAS deben existir, tienen derecho también.  Nadie sabrá si conoció o no la felicidad en ese mundo, o cuál era su concepto de ella. No tengo ningún derecho a juzgarla ni a decir si su vida valió o no la pena. Todas las vidas son importantes. A veces, sentía mucha pena por ella. Aún la siento. Murió solita un 8 de abril de 2002, mismo día en que nació. 

María Félix también es hija de Dios, ahora no sé cómo verá todo esto. Yo creo en la otra vida, esa donde no hay dolor y sí puro amor. Ahí se encontró con su hijo, un gran actor que mucho admiré, Enrique Álvarez Félix. Sí, María, la Doña, también es hija de Dios. 

Comentarios

  1. La verdad es que era una mujer muy guapa, sobre su forma de ser, parece que era una persona triste, que se amparaba bajo esa actitud, o simplemente como bien dices era una Diva. Un abrazo Maty.

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    1. Con una persona así Mar, es un verdadero enigma saber lo que habitaba en su interior.
      Un abrazo amiga 🤗

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  2. Sin duda, fue toda una diva, mujer muy guapa, le encontraba mucho parecido físico con Ava Gardner. Quizás el papel que les otorgaban de diva no era realmente tal en su intimidad. Gran historia la que nos cuentas Maty y estupenda tu visión sobre ella. Felicidades! Un fuerte abrazo!

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    1. Siempre agradecida por tus palabras querida Mayte. ¿Qué sucedería en el interior de esta mujer? Siempre me lo pregunté.
      Abrazos y besos!

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  3. Una presencia con autoridad, la de María Felix. Inolvidable. Un artículo completo y detallado. Gracias por compartirlo.

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  4. Jo, María Félix es ya no solo es una diva sino un personaje histórico.
    Qué suerte poderla tratar tan íntimamente durante un poco más de un mes y en esas circunstancias donde quedan tantas cosas a la vista. Pudiste observar a fondo semejante personalidad, que no sé cómo sería su interpretación pero "Doña Bárbara" tenía una fuerza, una garra impresionante.
    Es fantástico porque no hablas de su vida ni sus matrimonios tan famosos sino que te centras en esos días que vivió cerca de ti y donde nos muestras rasgos de su personalidad, la de una actriz ya retirada pero sin abandonar su esencia, ser aclamada, perseguida, aplaudida.
    Me hizo gracia cuando te dijeron que a ti trataba bien a pesar de su fiereza, es que le sería imposible, con tu carisma, tu delicadeza y sensibilidad que se transmiten incluso por este mundo bloguero, como para menos
    Me encantó, podía saber algunas cosas de ella pero con tu episodio se llega muy adentro.
    Muchos, muchos abrazos Maty.

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    1. Pues sí Luz, sucede que su vida es tan conocida por todo el mundo, que me avoqué a lo que yo viví.
      Lo que dices de mí siempre es una caricia al corazón 🤗
      Muchísimos abrazos Luz!

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  5. Buenísimas anécdotas, que suertuda de haber coincidido con esta leyenda Maty. Coincido contigo que el mundo necesita divas, le ponen sal y pimienta al mundo. Un abrazote...

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    1. Jaja gracias Tigrilla. Hubo sobrecarga de trabajo, pero fue divertido.
      Abrazo para ti también 🤗🤗🤗

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  6. Era una mujer muy guapa y orgullosa. Me gusto conocer mas de ella. Te mando un beso.

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    1. Sí, muy orgullosa y bella físicamente. Me alegra que te haya gustado, beso y abrazo cariñosos..

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  7. El creerse una diva hace que esté más sola y más difícil de encontrar la felicidad.

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    1. Sí, de verdad que sí Federico. Siempre me pregunté qué sería la felicidad para ella.

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  8. Qué buena historia!, una mujer muy bella, que se hacía notar en donde estuviera, toda una experiencia tenerla así de cerca, gracias por traerla un abrazo Maty

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    1. Gracias a ti por tu compañía y tu tiempo querida Themis. Abrazos, muchos!

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